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sábado, 22 de enero de 2011
martes, 11 de enero de 2011
ODI ET AMO
"El amor y el odio -las fuerzas opuestas cuya conjunción movería el universo, desde la perspectiva cosmogónica de Empédocles- subyacen a la unión social por excelencia: el matrimonio concebido como sede de la procreación. [...]
Del todo ajenos a la dicotomía planteada por el moderno eslogan 'haz el amor y no la guerra', [...] Ares y Afrodita aparecen menos como encarnaciones respectivas de la guerra y del amor que como pareja que prueba la difusión indisoluble entre el trato amoroso y el bélico. Desde el punto de vista griego, el amor y la violencia no parecen oponerse sino para potenciarse con más fuerza entre sí, hasta el punto de que las sociedades más belicosas son percibidas como las más apasionadas también en el sentido erótico."
Del todo ajenos a la dicotomía planteada por el moderno eslogan 'haz el amor y no la guerra', [...] Ares y Afrodita aparecen menos como encarnaciones respectivas de la guerra y del amor que como pareja que prueba la difusión indisoluble entre el trato amoroso y el bélico. Desde el punto de vista griego, el amor y la violencia no parecen oponerse sino para potenciarse con más fuerza entre sí, hasta el punto de que las sociedades más belicosas son percibidas como las más apasionadas también en el sentido erótico."
ANA IRIARTE & MARTA GONZÁLEZ, Entre Ares y Afrodita. Violencia del erotismo y erótica de la violencia en la Grecia antigua, Madrid, Abada Editores, 2010, págs. 24-25
Odi et amo. Quare id faciam, fortasse requiris.
Nescio, sed fieri sentio et excrucior.
Odio y amo. ¿Quizá me preguntes por qué actúo así?
No lo sé, pero siento que es así y sufro.
CATULO, Elegías 85
Fresco pompeyano que representa a Cupido (Eros) sosteniendo una espada y acompañado por Marte y Venus (Ares y Afrodita):
Odi et amo. Quare id faciam, fortasse requiris.
Nescio, sed fieri sentio et excrucior.
Odio y amo. ¿Quizá me preguntes por qué actúo así?
No lo sé, pero siento que es así y sufro.
CATULO, Elegías 85
Fresco pompeyano que representa a Cupido (Eros) sosteniendo una espada y acompañado por Marte y Venus (Ares y Afrodita):
lunes, 20 de diciembre de 2010
AGRESIVIDAD FEMENINA
"Las hembras, por supuesto, incluso las humanas, son agresivas, tanto o más, en cierto modo, que los machos, pero su tipo de agresión es diferente. El rudo contacto físico es mucho menos común, y las hembras humanas tienden a utilizar procedimientos intermediarios, como 'pedradas y dardos verbales, un sutil rechazo interpersonal frecuentemente enmascarado como cuidado solícito...' (BARDWICK, 1971: 126-127). Las jovencitas se consiguen un adulto poderoso para que intervenga por ellas.
Ciertamente, entre los humanos, las diferenciaciones sexuales quedan reforzadas o difuminadas por la cultura; pero estas diferenciaciones, que tienen su paralelo en las de los animales subhumanos, son biológicas (en gran medida endocrinológicas) [...] La acción militar defensiva es diferente por completo, y las mujeres se han comprometido en ella a lo largo de toda la Historia."
Ciertamente, entre los humanos, las diferenciaciones sexuales quedan reforzadas o difuminadas por la cultura; pero estas diferenciaciones, que tienen su paralelo en las de los animales subhumanos, son biológicas (en gran medida endocrinológicas) [...] La acción militar defensiva es diferente por completo, y las mujeres se han comprometido en ella a lo largo de toda la Historia."
WALTER J. ONG, La lucha por la vida. Contestación, sexualidad y conciencia, Madrid, Aguilar, 1982, pág. 52
martes, 14 de diciembre de 2010
EL AMOR, AGRESIÓN PERMITIDA
"Etimológicamente, agresión significa «andar o subir hacia»: ad (hacia, a) más gradi (subir, andar). «Agresión» es, así, básicamente, un término territorial conectado con la existencia corporal y la consecuente ocupación de espacio: significa salir del propio espacio e invadir el de otro. [...] En la mayor parte de los mamíferos, aves, reptiles y gran número de animales inferiores, cada individuo lleva a su alrededor una especie de zona de amortiguación psicológica llamada distancia individual o distancia social (Edward O. WILSON, 1975: 257): cualquier otro individuo que se aproxime hasta invadir esa zona es atacado inmediatamente. [...]
Compartir el propio espacio corporal interior con otro para comunicar seguridad y fuerza es, por supuesto, prerrogativa femenina, de la que son ejemplos paradigmáticos las relaciones sexuales humanas y el embarazo. Los machos no son anatómicamente adecuados para esta absorción creativa de la agresión y su transformación en vida."
Compartir el propio espacio corporal interior con otro para comunicar seguridad y fuerza es, por supuesto, prerrogativa femenina, de la que son ejemplos paradigmáticos las relaciones sexuales humanas y el embarazo. Los machos no son anatómicamente adecuados para esta absorción creativa de la agresión y su transformación en vida."
WALTER J. ONG, La lucha por la vida. Contestación, sexualidad y conciencia, Madrid, Aguilar, 1982, págs. 28 y 31
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Walter J. Ong
jueves, 9 de diciembre de 2010
LA BASE BIOLÓGICA DEL AMOR COMO CONFLICTO
De nuevo gracias, Javier. Literatura de altos vuelos:
"Todo lo que tiene importancia viene en parejas y está en conflicto. (Morris Freilich)
Casi asusta el modo en que las cosas vienen a pares. (Robert Frost)
Una cosa sin oposición ipso facto no existe. (Charles Sanders Peirce)."
"Otros dos libros semipopulares ampliamente leídos, On Aggression (1966), de Konrad LORENZ, ganador del Premio Nobel, y The Territorial Imperative, del escritor independiente Robert ARDREY, han tratado la conducta animal con mayor detalle, familiarizando al público educado en general con los elaborados modelos agonísticos desarrollados en la conducta animal, y pretendiendo que el pasado evolutivo de la Humanidad ha programado genéticamente a la especie para la guerra."
"Todo lo que tiene importancia viene en parejas y está en conflicto. (Morris Freilich)
Casi asusta el modo en que las cosas vienen a pares. (Robert Frost)
Una cosa sin oposición ipso facto no existe. (Charles Sanders Peirce)."
"Otros dos libros semipopulares ampliamente leídos, On Aggression (1966), de Konrad LORENZ, ganador del Premio Nobel, y The Territorial Imperative, del escritor independiente Robert ARDREY, han tratado la conducta animal con mayor detalle, familiarizando al público educado en general con los elaborados modelos agonísticos desarrollados en la conducta animal, y pretendiendo que el pasado evolutivo de la Humanidad ha programado genéticamente a la especie para la guerra."
WALTER J. ONG, La lucha por la vida. Contestación, sexualidad y conciencia, Madrid, Aguilar, 1982, pág. 8
ME DERROTA EL AMOR
Dulce madre, no puedo trabajar en el telar: me derrota el amor por un muchacho por obra de Afrodita floreciente.
γλύκηα μᾶτερ, οὔτοι δύναμαι κρέκην τὸν ἴστον
πόθῳ δάμεισα παῖδος βραδίναν δι' Ἀφροδίταν
Safo de Lesbos 102LP/114D
domingo, 14 de noviembre de 2010
QUIÉNES HACEN LA GUERRA
"El hecho de que, en la antigua Grecia, los profesionales de la guerra fueran sólo hombres no permite asumir que sólo ellos fueran generadores de violencia, ni que la posición de víctima, la del lado del pasivo llanto, sea la única posible para la mujer en un contexto agresivo. [...]
Nuestra encuesta sobre el conflicto marcado por la división sexual niega como punto de partida el carácter sistemático de la ecuación «violencia es a masculinidad lo que hedonista pacifismo a feminidad»."
Nuestra encuesta sobre el conflicto marcado por la división sexual niega como punto de partida el carácter sistemático de la ecuación «violencia es a masculinidad lo que hedonista pacifismo a feminidad»."
Ana Iriarte & Marta González
Entre Ares y Afrodita. Violencia del erotismo y erótica de la violencia en la Grecia antigua, pág. 12.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
ENTRE ARES Y AFRODITA
El viernes me compré Entre Ares y Afrodita. Violencia del erotismo y erótica de la violencia en la Grecia antigua (Madrid, Abada Editores, 2010), un estudio escrito conjuntamente por Ana Iriarte, Doctora por el ÉHÉSS de París y Profesora de Historia Antigua en la Universidad del País Vasco, y Marta González, Doctora en Filología Clásica y Profesora de Filología Griega en la Universidad de Málaga.
Iré reproduciendo en los próximos días algunos fragmentos de este interesantísimo libro, porque no tiene desperdicio. Hoy me limitaré a citar parte de la nota editorial que aparece en la contraportada de la obra. En mi opinión, no sobra ni una coma:
"La fuerza bruta y la persuasión erótica, también irresistible. Dos formas de doblegar, de imponer el propio criterio, en modo alguno equivalentes entre sí, pero comparadas por los griegos como fuerzas que, en el seno del matrimonio, actúan en beneficio exclusivo de una de las partes. Así quedó expresada, en la primera obra de la literatura occidental, la tensión inherente a la alianza por excelencia entre hombre y mujer; alianza proclive a abrigar el intento por cada una de las partes de 'subyugar' a la otra, cuando no solidaria de la "afeminada" venganza.
Son violencias acordes con la antigua división de los roles sexuales o, si se prefiere, 'guerra de sexos' desde la que el presente libro se propone acceder a hilos de pensamiento capaces de elucidar un tipo de conflicto que la modernidad, cargada con el lastre del pasado, sigue estando lejos de resolver."
Iré reproduciendo en los próximos días algunos fragmentos de este interesantísimo libro, porque no tiene desperdicio. Hoy me limitaré a citar parte de la nota editorial que aparece en la contraportada de la obra. En mi opinión, no sobra ni una coma:
"La fuerza bruta y la persuasión erótica, también irresistible. Dos formas de doblegar, de imponer el propio criterio, en modo alguno equivalentes entre sí, pero comparadas por los griegos como fuerzas que, en el seno del matrimonio, actúan en beneficio exclusivo de una de las partes. Así quedó expresada, en la primera obra de la literatura occidental, la tensión inherente a la alianza por excelencia entre hombre y mujer; alianza proclive a abrigar el intento por cada una de las partes de 'subyugar' a la otra, cuando no solidaria de la "afeminada" venganza.
Son violencias acordes con la antigua división de los roles sexuales o, si se prefiere, 'guerra de sexos' desde la que el presente libro se propone acceder a hilos de pensamiento capaces de elucidar un tipo de conflicto que la modernidad, cargada con el lastre del pasado, sigue estando lejos de resolver."
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sábado, 16 de octubre de 2010
AMOR Y GUERRA, OTRA VEZ
"El matrimonio es como la vida real: un campo de batalla y no un lecho de rosas."
Robert Luis Stevenson
A propósito de esto, una película genial: La Guerra de los Rose (con unas cuantas frases de Michael Douglas y Danny de Vito que quitan el hipo).
lunes, 11 de octubre de 2010
SUMISIÓN
"El amante sitia a la Dama. Se lanza a amorosos asaltos a su virtud. La acosa, la persigue, intenta vencer las últimas defensas de su pudor, y tomarlas por sorpresa; finalmente, la Dama se rinde incondicionalmente. Pero entonces, por una curiosa inversión muy típica de la cortesía, es el amante quien será su prisionero. Se convertirá en vasallo de esa señora según la regla de las guerras feudales, exactamente como si fuese él quien hubiese experimentado la derrota."
Denis de Rougemont: El Amor y Occidente, Barcelona, Kairós, 1979, pág.249
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dominio y sumisión
sábado, 9 de octubre de 2010
AMOR Y GUERRA, UNA VEZ MÁS
"Igual que la pasión, el gusto por la guerra procede de una concepción de la vida ardiente que es una máscara del deseo de muerte."
Denis de Rougemont: El Amor y Occidente, Barcelona, Kairós, 1979, pág. 320
AMOR Y GUERRA, DE NUEVO
"Nuestra noción del amor, que envuelve a la que tenemos de la mujer, se encuentra vinculada a una noción de sufrimiento fecundo que halaga o legitima oscuramente, en lo más secreto de la conciencia occidental, el gusto por la guerra. Pág. 247.
Ya desde loa antigüedad, los poetas han utilizado metáforas guerreras para describir los efectos del amor natural. El dios del amor es un arquero que dispara flechas mortales. La mujer se rinde al hombre que la conquista porque es el mejor guerrero. Lo que está en juego en la guerra de Troya es la posesión de una mujer. Una de las más antiguas novelas que poseamos, el Teágenes y Cariclea de Heliodoro (siglo III) habla ya de las "luchas de amor" y de la deliciosa derrota de aquel "que cae bajo los dardos inevitables de Eros".
Todo esto confirma el vínculo natural, es decir, psicológico, del instinto sexual y del instinto combativo."
Pág. 248.
Ya desde loa antigüedad, los poetas han utilizado metáforas guerreras para describir los efectos del amor natural. El dios del amor es un arquero que dispara flechas mortales. La mujer se rinde al hombre que la conquista porque es el mejor guerrero. Lo que está en juego en la guerra de Troya es la posesión de una mujer. Una de las más antiguas novelas que poseamos, el Teágenes y Cariclea de Heliodoro (siglo III) habla ya de las "luchas de amor" y de la deliciosa derrota de aquel "que cae bajo los dardos inevitables de Eros".
Todo esto confirma el vínculo natural, es decir, psicológico, del instinto sexual y del instinto combativo."
Pág. 248.
Denis de Rougemont: El Amor y Occidente, Barcelona, Kairós, 1979
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sábado, 2 de octubre de 2010
PASIÓN = SUFRIMIENTO
pasión < lat. passio < patior "sufrir"
πάθος: sufrimiento (πάσχω "sufrir"); pasión
Gracias, Javier, por pasarme este libro. Es una auténtica mina que te abre los ojos.
Denis de Rougemont: El Amor y Occidente, Barcelona, Kairós, 1979
La concordancia entre amor y muerte despierta en nosotros las más profundas resonancias. Pág. 15
Amor y muerte, amor mortal: si no es toda la poesía, es al menos todo lo que hay de popular.
Lo que exalta el lirismo occidental no es el placer de los sentidos ni la paz fecunda de la pareja. Es menos el amor colmado que la pasión de amor. Y pasión significa sufrimiento.
En "pasión" ya no vemos "lo que sufre", sino "lo que es apasionante". Y sin embargo, la pasión de amor significa, de hecho, una desgracia. Pág.16
Necesitamos de un mito para expresar el hecho oscuro e inconfesable de que la pasión está vinculada con la muerte y que supone la destrucción para quienes abandonan a ella todas sus fuerzas. Queremos salvar esa pasión y amamos esa desgracia, y, por otra parte, nuestras morales oficiales y nuestra razón las condenan. Pág. 20
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