Mostrando entradas con la etiqueta agresión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta agresión. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de diciembre de 2010

AGRESIVIDAD FEMENINA

"Las hembras, por supuesto, incluso las humanas, son agresivas, tanto o más, en cierto modo, que los machos, pero su tipo de agresión es diferente. El rudo contacto físico es mucho menos común, y las hembras humanas tienden a utilizar procedimientos intermediarios, como 'pedradas y dardos verbales, un sutil rechazo interpersonal frecuentemente enmascarado como cuidado solícito...' (BARDWICK, 1971: 126-127). Las jovencitas se consiguen un adulto poderoso para que intervenga por ellas.


Ciertamente, entre los humanos, las diferenciaciones sexuales quedan reforzadas o difuminadas por la cultura; pero estas diferenciaciones, que tienen su paralelo en las de los animales subhumanos, son biológicas (en gran medida endocrinológicas) [...] La acción militar defensiva es diferente por completo, y las mujeres se han comprometido en ella a lo largo de toda la Historia."

WALTER J. ONG, La lucha por la vida. Contestación, sexualidad y conciencia, Madrid, Aguilar, 1982, pág. 52

martes, 14 de diciembre de 2010

EL AMOR, AGRESIÓN PERMITIDA

"Etimológicamente, agresión significa «andar o subir hacia»: ad (hacia, a) más gradi (subir, andar). «Agresión» es, así, básicamente, un término territorial conectado con la existencia corporal y la consecuente ocupación de espacio: significa salir del propio espacio e invadir el de otro. [...] En la mayor parte de los mamíferos, aves, reptiles y gran número de animales inferiores, cada individuo lleva a su alrededor una especie de zona de amortiguación psicológica llamada distancia individual o distancia social (Edward O. WILSON, 1975: 257): cualquier otro individuo que se aproxime hasta invadir esa zona es atacado inmediatamente. [...]

Compartir el propio espacio corporal interior con otro para comunicar seguridad y fuerza es, por supuesto, prerrogativa femenina, de la que son ejemplos paradigmáticos las relaciones sexuales humanas y el embarazo. Los machos no son anatómicamente adecuados para esta absorción creativa de la agresión y su transformación en vida."

WALTER J. ONG, La lucha por la vida. Contestación, sexualidad y conciencia, Madrid, Aguilar, 1982, págs. 28 y 31