sábado, 9 de octubre de 2010

FELICIDAD Y MATRIMONIO

"La felicidad, repiten las prédicas de las revistas, depende de esto, exige aquello; y esto o aquello es siempre algo que hay que adquirir, con dinero las más de las veces. El resultado de esa propaganda es a la vez obsesionarnos con la idea de una felicidad frágil y hacernos inaptos para poseerla. Pues todo lo que nos proponen nos introduce en el mundo de la comparación, en el que ninguna felicidad podría ser establecida mientras el hombre no sea Dios. La felicidad es una Eurídice: se la pierde en el momento en que se pretende agarrarla. No puede vivir más que en la aceptación, y muere en la reivindicación. [...]

Fundamentar el matrimonio en semejante "felicidad" supone por parte de los modernos una capacidad de aburrimiento casi morbosa, o la intención secreta de hacer trampas. Es probable que esa intención o esa esperanza expliquen en parte la felicidad con que la gente se casa aun "sin creer en el matrimonio".  El sueño de la pasión posible actúa como una distracción permanente, anestesiando las rebeliones del aburrimiento. [...]


O el aburrimiento resignado o la pasión: ese es el dilema que introduce en nuestras vidas la idea moderna de felicidad."

Denis de Rougemont: El Amor y Occidente, Barcelona, Kairós, 1979, págs. 282-3

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