Segundo día de visita al Museo Británico:
Hoy he conseguido encontrar la figura de terracota de Mirina (Turquía) que representa a Eros quemando una mariposa (el alma):
Y el vaso Portland, un ejemplo de camafeo de una calidad extraordinaria:
Ojo al detalle decorativo al pie de los personajes:
Y luego, en tres horas y pico, me he plantado en Liverpool, que, como Munich, París y Londres, me ha recibido con lluvia. Mañana toca visita a la Walker Art Gallery.
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martes, 17 de agosto de 2010
domingo, 15 de agosto de 2010
LONDRES
Aunque en realidad Londres era más bien un lugar de paso en este viaje, no he podido dejar de admirar la belleza de sus calles,
ni la de sus museos, primero la Wallace Collection,
donde he fotografiado con flash, sin que me llamaran la atención, el grupo escultórico de Cupido y Psique, obra de Filippo Della Valle:
Y luego el Museo Británico, tan rico en joyas de la Antigüedad, que uno acaba mareado. Una representación de Afrodita asistida por Eros y -probablemente- Psique:
Interesante imagen de un arpa en una cerámica ática:
Y así más o menos se veían los antiguos en sus espejos:
Etcétera, etcétera.
Mañana Liverpool, una de mis metas principales, donde me aguarda -espero- el Cupido acariciando al Alma de Gibson, con todo su sobrecogedor simbolismo. Él solo merece el sacrificio de seguir comiendo y bebiendo las cosas tan repelentes que preparan los británicos. Encima, en el hotel te cobran por absolutamente todo: parking, conexión a internet, adaptadores de corriente (el desayuno no, porque es un desastre en todos los sentidos)... y a unos precios estratosféricos. Al menos la autopista de Dover a Londres no resultó ser de peaje. Por cierto, habituarse a circular por la izquierda no era tan difícil.
ni la de sus museos, primero la Wallace Collection,
donde he fotografiado con flash, sin que me llamaran la atención, el grupo escultórico de Cupido y Psique, obra de Filippo Della Valle:
Y luego el Museo Británico, tan rico en joyas de la Antigüedad, que uno acaba mareado. Una representación de Afrodita asistida por Eros y -probablemente- Psique:
Interesante imagen de un arpa en una cerámica ática:
Y así más o menos se veían los antiguos en sus espejos:
Etcétera, etcétera.
Mañana Liverpool, una de mis metas principales, donde me aguarda -espero- el Cupido acariciando al Alma de Gibson, con todo su sobrecogedor simbolismo. Él solo merece el sacrificio de seguir comiendo y bebiendo las cosas tan repelentes que preparan los británicos. Encima, en el hotel te cobran por absolutamente todo: parking, conexión a internet, adaptadores de corriente (el desayuno no, porque es un desastre en todos los sentidos)... y a unos precios estratosféricos. Al menos la autopista de Dover a Londres no resultó ser de peaje. Por cierto, habituarse a circular por la izquierda no era tan difícil.
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